Lo creas o no, el metrónomo es tu amigo.

Este pequeño aparato divide el minuto en partes iguales. Es decir, si lo ponemos a 60, nos estará marcando segundos. Lo empleamos durante el estudio para ayudarnos a:

  • mantener una velocidad constante,
  • subir gradualmente la velocidad de un pasaje técnicamente complicado.
metronomo de pendulo
Metrónomo de péndulo. Para ver los créditos de la foto, pincha aquí

Si se toma como un pequeño reto diario, el estudio con metrónomo puede convertirse en una práctica bastante divertida.

¿Qué metrónomo me compro?

Existen dos tipos de metrónomos: los de péndulo y los digitales. Aunque los de péndulo son más bonitos -y generalmente más caros-, su precisión no es perfecta ya que han de estar absolutamente horizontales para que el pulso que marque sea exacto. Además, con el paso de los años o con los golpes se van desajustando.

Por eso yo siempre os recomiendo que os compréis un metrónomo digital barato, que es fácil de transportar para ir con él a las cabinas del conservatorio, al curso de verano o de vacaciones y además ofrece otras prestaciones como la posibilidad de subdividir el tiempo o de marcar distintos ritmos. 

metronomo digital sencillo

Metrónomo digital sencillo

Metrónomo online gratuito
¿Tienes que estudiar con metrónomo pero por algún tipo de desgracia no lo tienes a mano? No sufras: para acceder a un metrónomo online gratuito, pincha aquí
Si tienes conexión a internet en tu móvil, me temo que se acabaron tus excusas para estudiar sin metrónomo…

Consejos de estudio con metrónomo:
Pregúntate con qué objetivo vas a usar el metrónomo: ¿para mantener el pulso o para subir la velocidad de esas semicorcheas que te traen por la calle de la amargura?
  • Si la respuesta es «mantener el pulso», debes tener claro a qué velocidad quieres tocar esa obra. Si no está marcada en la partitura, prueba a distintas velocidades hasta dar con la que te parezca correcta y a la que te encuentres cómodo.
  • Si la respuesta es «subir la velocidad de un pasaje», delimita el pasaje en cuestión y divídelo en fragmentos cortos. Si la velocidad final es de NEGRA=120, empieza a CORCHEA=60 y ve subiendo de dos en dos puntos de metrónomo.
En ambos casos, escoge la velocidad inicial y escucha al menos durante un compás lo que marca el metrónomo. Tienes que sentir el pulso interno, si no lo haces te dedicarás a perseguir o a esperar al metrónomo y no lo estarás utilizando como una ayuda sino como una dificultad añadida. 
Si ves que te cuesta, no te desesperes: sigue escuchando y subdivide mentalmente (o verbalmente) los pulsos que marque el metrónomo. Después, cuando estés seguro de poder entrar a tiempo y de mantener una velocidad constante, empieza a tocar.
Pongamos, por ejemplo, que te tienes que aprender este bonito estudio de Czerny (Op. 299 nº 7)…
estudio czerny 299
…y que la mano izquierda no termina de responder. ¿Cómo podrías estudiarlo? El diseño de la mano izquierda se repite cuatro veces en cada compás. Una forma efectiva consistirá en aislar una célula de cuatro notas y repetirlas subiendo poco a poco el metrónomo sin preocuparte en un principio por la cantidad de veces que lo tengas que hacer. Cuando por fin salga bien, repite el trabajo con la célula del compás siguiente:
czerny 299 izquierda
Nota de profe de piano: para conseguir que esta mano izquierda salga bien y a alta velocidad, es imprescindible realizar un movimiento circular con la muñeca y buscar la relajación máxima del brazo (desde el hombro hasta la muñeca). Sin esos dos elementos, no hay metrónomo que valga…
Estudiar despacio para tocar deprisa
Aunque parezca una tontería, con frecuencia se nos olvida que para poder correr, primero es preciso saber caminar. ¿Cómo vas a tocar ese pasaje endemoniado rápidamente si cuando lo intentas hacer despacio todavía no te sale? Recuerda que siempre hay una velocidad a la que somos capaces de hacerlo todo bien. Esa es tu velocidad inicial. A partir de ahí, ve subiendo poco a poco la velocidad hasta alcanzar la velocidad final.

Es curioso, si escuchas al metrónomo y practicas lo suficiente, al final parece que el metrónomo te sigue a ti 🙂